jueves, 23 de junio de 2011

De especialistas y especialidades

Entender, no por ser especialista sabes más que los demás, de todos aprendemos un poco.

Seguramente algún historiador serio podrá dar cuenta del momento en que en la sociedad humana aparecen los especialistas y las especialidades. Y tal vez podrá explicarnos qué fue primero: la especialidad o el especialista.

Porque, en nuestro asomarnos y asombrarnos al mundo, los zapatistas hemos visto que muchas veces alguien define su ignorancia o cortedad de miras como una especialidad y se autodenomina especialista. Y se le alaba y se le respeta y se le paga bien y se le hacen homenajes.

No lo entendemos, para nosotros alguien con un conocimiento limitado es alguien que debe esforzarse por aprender más. Pero resulta que en la academia, mientras menos se sepa más presupuesto de investigación se recibe.

El Viejo Antonio, en alguna de esas mañanas que nos sorprendían caminando montaña abajo, se reía de esto que le contaba y decía que entonces los primeros dioses, los que nacieron el mundo, eran especialistas en especialidades.

En fin, es sabido que nuestras limitantes frente a la producción intelectual son enciclopédicas, así que ahora quisiéramos referirnos brevemente a una especie especial de especialistas: los políticos profesionales.

Ya en una próxima ocasión de este festival, mañana creo, tendremos la oportunidad de escuchar, en voz del Teniente Coronel Insurgente Moisés, algunas semblanzas sobre lo que es el quehacer político interno en las comunidades zapatistas.

Uno de estos quehaceres políticos, no el único, es el trabajo de gobierno. Está también, por ejemplo, el trabajo político de las mujeres zapatistas, del que ya nos platicará la Comandanta Hortensia, y muchos otros.

Y resulta que esos trabajos no sólo no reciben paga, tampoco son considerados como una especialidad. Es decir, quien un día es presidente municipal autónomo el día anterior estaba en la milpa o en el cafetal, sembrando o cosechando. Muchos de nuestros gobernantes zapatistas ni siquiera fueron a la escuela o no saben hablar español, o sea que no son especialistas de nada, mucho menos de la política.

Y sin embargo nuestros municipios autónomos tienen más avances en salud, educación, vivienda y alimentación que los municipios oficiales que son gobernados por políticos profesionales, es decir, por especialistas de la política.

En fin, esperemos esas pláticas de mis compañeros para tratar de entendernos. En este momento sólo quiero señalar algunas de nuestras incapacidades para entender el quehacer político de arriba, cuando menos en México.

Por ejemplo, no entendemos cómo se decide, se acepta y se hace ley que un diputado gane más que un albañil. Porque el albañil hace algo, trabaja, levanta casas, muros, edificios. Y sabe cómo hacer la mezcla, cómo acomodar los ladrillos o los blocks.

Aquí tienen por ejemplo este auditorio en el que estamos. Aquí se puede albergar más personas que en el Teatro de la Ciudad de aquí de San Cristóbal de Las Casas y, según me cuentan, fue construido, desde su concepción hasta su concreción, por manos indígenas. El piso, los niveles, las paredes, puertas y ventanas, techo, herrería e instalación eléctrica fue realizada por no especialistas, indígenas además, y que son compañeros de la Otra Campaña.

Bueno, volviendo al albañil, él sí trabaja. Pero el diputado… el diputado… bueno, no sé si alguien pueda decirnos qué hace un diputado… o un senador… o un secretario de Estado.

Hace poco oímos a un secretario de Estado decir que la crisis económica, que ya se venía arrastrando desde hace años, no era más que un resfriado pasajero.

¡Ah!, pensamos nosotros, un secretario de Estado es como un doctor que diagnostica una enfermedad. Pero quedamos pensando, ¿por qué alguien con un poco de pensamiento le pagaría a un doctor que le dice que tiene un resfriado y resulta que uno está con una pulmonía y él le receta un té caliente de hojas de limón y quedará como nuevo. Pero parece que el secretario de Estado en cuestión gana bien y hay una ley que dice que tiene que ganar mucho dinero.

Alguien nos dirá que los diputados y senadores hacen leyes y que los secretarios de Estado hacen planes para que esas leyes se cumplan. Sea. ¿Cuánto le costó a la Nación que se hiciera, por ejemplo, la contrarreforma indígena que incumplió los Acuerdos de San Andrés?

Y hace unos meses, un legislador del PRD, cuestionado sobre el por qué votó a favor de una ley absurda e injusta (como la mayoría de las leyes en México), dijo en su defensa… ¡que no la había leído!

Y cuando estuvo el debate sobre el petróleo en el centro neurálgico del país (o sea, en los medios de comunicación), ¿no dijo el gobierno de Calderón que no se debía consultar a la gente porque era algo que sólo entendían los especialistas? ¿Y el llamado movimiento en defensa del petróleo no actuó como si tal cuando encargó a un grupo de especialistas la confección de su propuesta?

La especialización es, según nosotros, una forma de propiedad privada del conocimiento.

El que algo sabe, lo atesora y complicándolo hasta hacerlo parecer algo extraordinario e imposible, algo a lo que pueden acceder unos pocos, se niega a compartirlo. Y su coartada es la especialización.

Son como los brujos del conocimiento, como los antiguos sacerdotes que se especializaban en hablar con los dioses. Y les creen todo lo que dicen.

Y esto pasa en la sociedad moderna que nos dice a los indígenas que somos nosotros los retrasados, los incultos, los incivilizados.

En nuestro dilatado recorrido por el México de abajo, tuvimos la oportunidad de conocer directamente a otros pueblos originarios de este continente. Desde los Mayas de la península de Yucatán hasta los Kumiai en Baja California, desde los Purépechas, Nahuas y Wixaritari de la costa del Pacífico hasta los Kikapus en Coahuila.

Parte de lo que vimos será mejor explicado por nuestros compañeros del Congreso Nacional Indígena, Carlos González y Juan Chávez, cuando nos acompañen en esta mesa. Yo sólo quiero apuntar algunas reflexiones sobre este asunto del conocimiento y los pueblos indios.

.- En las reuniones que precedieron al Encuentro Continental de los Pueblos Indios de América, al encontrarse, las diferentes culturas de los jefes indios no disputaban supremacía o jerarquía. Sin dificultad aparente reconocían la diferencia y se establecía una especie de trato o acuerdo dentro del cual se respetaban entre sí.

En cambio, cuando dos concepciones diferentes de la realidad, dos culturas pues, se confrontan entre sí, en las sociedades modernas, suele plantearse el problema de la supremacía de una sobre la otra, cuestión que no pocas veces se resuelve con violencia.

Pero se dice que los pueblos indios somos los salvajes.

.- Al encontrarse el mundo ladino o mestizo con el indígena dentro del territorio de este último, aparece en el primero lo que los zapatistas llamamos “el síndrome del evangelizador”. No sé si es herencia de los primeros conquistadores y misioneros españoles pero, espontáneamente, el mestizo o ladino tiende a tomar la posición del que enseña y ayuda. Por alguna extraña lógica que no entendemos, se asume como evidente que la cultura ladina o mestiza es superior, en extensión y profundidad de saberes y conocimientos, a la indígena. Si, en cambio, este contacto entre culturas se da en territorio urbano, el ladino o mestizo asume una posición o defensiva y desconfiada, o de desprecio y asco frente al indígena. Lo indígena es lo retrasado o lo curiosito.

Por el contrario, cuando el indígena topa o se encuentra con una cultura diferente fuera de su territorio, tiende espontáneamente a tratar de entenderla y no pretende establecer una relación de dominante/dominado. Y cuando es dentro de su territorio el indígena asume una posición de curiosa desconfianza y una celosa defensa de su independencia.

“Vengo a ver en qué puedo ayudar”, suele decir el mestizo al llegar a una comunidad indígena. Y puede ser una sorpresa para él que, en lugar de ponerlo a enseñar o a dirigir o a mandar, lo pongan a ir por la leña, o a cargar agua o a limpiar potrero. O no será muy raro que le respondan “¿Y quién te dijo que necesitamos que nos ayudes?”

Puede ser que haya casos, pero hasta ahora no sabemos si alguien ha ido a una comunidad indígena y ha dicho “vengo a que me ayuden”.

.- No pocas veces hemos encontrado en colectivos que apoyan a las comunidades indígenas una especie de celo por sus conocimientos, una afirmación constante de que la propiedad del saber que detentan es suya, de su propiedad privada.

Es conocido por las autoridades autónomas lo reacios que son los grupos que manejan técnicas y tecnologías, a enseñar, es decir, a compartir lo que saben. Por ejemplo en el internet. Cada vez que se desconfiguran los equipos en los caracoles, hay que esperar a contactar al que sabe, esperar a que llegue y saber que, cuando se le pida que enseñe a alguien para no estar dependiendo de él, alegue que no tiene tiempo o que eso es para “especialistas”. Y ni hablar de los equipos de las radios comunitarias.

Y a veces ocurre otra cosa.

Hay una anécdota que me contaron los compañeros comandantes de la zona tojolabal, o zona “selva fronteriza”:

Resulta que, entre todas las personas que de buena voluntad llegan a las comunidades zapatistas a ayudar, llegó una vez un ingeniero agrónomo a dar curso para mejorar las plantaciones de café. Después de su plática, el ingeniero se trasladó junto con los compas a un cafetal para demostrarles cómo debía hacer un corte en la mata. El ingeniero pidió que le dieran espacio, ahora sí que “atrás de la raya que voy a trabajar”, sacó todo su equipo científico y empezó a sacar medidas para determinar el ángulo exacto de corte de la rama. Después de muchos y complicados cálculos, determinado el ángulo de corte, el ingeniero sacó una sierrita bien bonitilla y empezó a aserrar con mucho cuidado. Tardó, me cuentan, y, contradiciendo la supuestamente ancestral paciencia indígena, los compas lo hicieron a un lado y le preguntaron: “A ver, ¿ónde mero quiere el corte usté?”. “Ahí”, respondió el flamante ingeniero agrónomo, y señaló con su dedo el lugar. El compa desenvainó su machete Acapulco Collins de doble hoja y ¡zas!, le hizo un corte impecable a la rama. “A ver, ahora mídale usté”, pidió casi ordenó el compa. El ingeniero agrónomo, con una especialidad en la universidad, sacó su aparato para medir ángulos. Midió una y otra vez, y en cada vuelta nomás se rascaba la cabeza. “¿Qué pues?”, le preguntaron. “Pues sí”, respondió apenado: “es exactamente el corte que se necesitaba, en el lugar que se necesitaba y en el ángulo que se necesitaba”. “Y anda vete, sup, ahí nomás el ingeniero empezó a preguntarnos más y más cosas y nomás apuntaba y apuntaba y llenó no sé cuántas hojas de un su cuaderno que traía”.

Así que una exhortación a quienes detentan saberes y conocimientos y son compañeros y compañeras: digan no a la propiedad privada del conocimiento, digan sí a la piratería entre compañeros que somos.

Otros puntos:

.- En ambos, indígenas y urbanos de abajo y a la izquierda, encontramos una civilidad humana que no encontramos en los de arriba. En ambos, si uno llega necesitado le dan lo mejor que tienen. Los de arriba no dan o, si dan, es lo que les sobra.

El sentido de comunidad que es palpable en las comunidades indígenas no es ya exclusivo de ellas. También aparece en sectores de abajo, y está más desarrollado en quienes luchan y resisten.

.- El brutal y feroz avance de la guerra neoliberal de reconquista de territorios, está operando algo que no sé si estaba en los planes de los grandes centros financieros internacionales: se están emparejando rabias, en profundidad, en extensión y en historia común.

.- Este emparejamiento de sentimientos en lo que el Ruso llamó “la tripa”, no es todavía acompañado por un emparejamiento en los saberes y conocimientos. Puede haber casos pero, créanme, no encontré en los pueblos indios la avaricia del conocimiento que poseen.

Finalmente, no nos idealizamos como pueblos indios, no somos perfectos y, por supuesto, no pretendemos que todos y todas se hagan indígenas. Tenemos conocimientos y tenemos carencias. Creo que podemos compartir los unos para resolver las otras, sin que ninguno de ustedes pierda la oportunidad de hacerse rico porque alguien de nosotros les gane la patente de su saber.

miércoles, 22 de junio de 2011

La Pedagogía del Machet del Sup.


SIETE VIENTOS EN LOS CALENDARIOS Y GEOGRAFÍAS DE ABAJO.

Tercer Viento: un digno y rabioso color de la tierra

Buenas noches. Vamos a tratar de ser breves, porque la jornada ya de por sí ha sido larga y porque después la Lupita y la Toñita les van a leer unos cuentos que prepararon especialmente para ustedes.

Va pues:


Cuento 3: LA PEDAGOGÍA DEL MACHETE

El otro día, para variar, la Toñita se metió sin permiso en la comandancia general del ezetaelene, una fortaleza supuestamente inexpugnable (en realidad se trata de una champita).

Me encontraba yo pensando en cuáles serían los temas más adecuados para estas mesas supuestamente redondas del Festival de la Digna Rabia, cuando me di cuenta que la Toñita ya estaba a mi lado y diciéndome:

“Oí Sup, no sirve que haces así”, mientras señalaba una foto tamaño natural de Angelina Jolie con pocas ropas.

“¿No sirve que haga qué cosa?”, le pregunté mientras revisaba las barreras “anti-toñitas” que había dispuesto para evitar que pasara lo que ya estaba pasando.

“Pues así como haces de por sí”, dice la Toña, y agrega: “¿por qué tienes a esa señora encuerada contigo?”.

Yo encendí la pipa y le respondí: “En primer lugar: no está encuerada, yo qué más quisiera. Y en segundo lugar: no la tengo conmigo, yo qué más requisiera”.

La Toñita, como es su costumbre, se queda en una parte de la película porque me pregunta: “¿Y el tercero?”.

“¿Cuál tercero?”, le pregunté.

“Pues si hay un primero y un segundo, entonces hay un tercero. Yo me saqué tercero en la escuelita”. La Toñita ha omitido el pequeño detalle de que en esa clase sólo iban 3 alumnos.

Como no quiero entrar en polémica, le propongo que si le cuento un cuento, entonces ella se va a ir para que se lo cuente a los demás.

“Sale”, dice la Toñita y se sienta en el suelo.

Yo carraspeo y comienzo con el “Habrá una vez…”

La Toña interrumpe: “¿y va a haber palomitas?”.

¿Cómo palomitas?, le pregunto desconcertado.

“Pos sí, palomitas, como cuando vemos película”, dice la Toñita.

“No”, le digo, “este es un cuento, no una película y aquí no hay palomitas”.

“Bueno”, dice la Toñita.

Yo prosigo:

“Habrá una vez un subcomandante que era muuuuuuy malo y mucho se encabronaba con las niñas que se metían sin permiso a la comandancia a dar lata”.

La Toñita pone atención. Yo aprovecho para darle un giro pedagógico al relato, con un estilo y un método que olvídense de Paulo Freire y Antón Makarenko:

“Entonces, cuando una niña se metía sin permiso en la comandancia, el subcomandante ése sacaba un su machete y ¡zás!, le cortaba la cabeza a la niña”.

La Toñita abre bien los ojos, aterrorizada.

Notando que el concepto esencial educativo se estaba captando, decidí reforzar el relato con esa técnica pedagógica marconiana que tanta fama me ha dado en los coloquios de psicología donde mucho Freud, mucho From, mucho Luria, y mucho toda la cosa:

“Y el machete no tenía filo, para que tardara más en cortar. Y estaba bien oxidado de una vez, para que la herida se infectara”.

La Toña, horrorizada, espera un final feliz.

“¿Y luego?”.

“¿Y luego qué?”.

“Pos y luego qué sigue del cuento”.

“Ah bueno, pues resulta que a la niña después le pusieron muchas inyecciones para que no se infectara”.

Y tan-tan.

“¿Tan tan? Urrr, Sup, de una vez que no sirven tus cuentos”.

“Claro que sirven”, le digo mientras la conmino a que abandone la champa.

“De balde tienes a la señora ésa encuerada, si no hay palomitas”, dice la Toñita al retirarse.

El asunto no termina ahí. La reunión que tuve con los compañeros del Comité terminó. De regreso, preparando mi mochila para movernos al cuartel, me doy cuenta de que no está mi machete.

“La Toña”, pensé y la mandé llamar.

“Oí Toñita, no encuentro mi machete, ¿no lo viste por ahí?”.

“No, pero te voy a contar un cuento”, respondió la Toñita.

“Había una vez una niña muy bonita, así como yo, y que se llamaba la Toñita, así como yo. Y entonces había un subcomandante muuuy malo que le quería cortar la cabeza con un su machete”.

“¿Y por qué le quería cortar la cabeza?”, interrumpí yo, tratando inútilmente de recuperar el control de la situación.

“Saber”, respondió la Toñita, “creo que así llegó en su pensamiento. Y entonces pues que la niña se metió en su casita de ese subcomandante a escondidas. Y entonces lo agarró su machete del subcomandante ése y fue y lo aventó en la letrina. Y tan-tan”.

La Toñita dijo el “tan- tan” ya muy lejos de mi alcance.

Así que creo que ya sé dónde está mi machete. Ahora falta recuperarlo, ¿alguien se ofrece de voluntario o voluntaria?

Tan-tan.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, 3 de enero del 2009.

lunes, 20 de junio de 2011

Felicidades Sup.


Desde el cielo de Monte Albán manda un fuerte abrazo y un saludo rebelde a nuestra máxima figura de la lucha actual zapatista, al sup comandante marcos por su diablo el día de ayer domingo 19, felicidades sup y seguimos respaldando la lucha de los zapatistas, abajo y a la izquiera un mundo donde quepan todos los mundos.

FELIZ CUMPLEANOS ,SOL BRILLANTE !
(a: Subcomandante insurgente Marcos)

Gracias por ...que has renunciado a tu vida,a cambio de la lucha en busca desesperada,de la dignidad, la justicia, la democracia y la paz que fue robada cruelmente a estos pueblos dignos!
Gracias por traer su voz a aquellos sin voz !
Gracias por haber dado a conocer el mundo, la situación de estos pueblos oprimidos, explotados y abusados por su propio gobierno. Gracias por traer la esperanza de un futuro de luz
Luz para todos ...

Gracias por todas las palabras y los pensamientos que usted ha escrito o que has gritado a todo el mundo! Que nos hizo comprender que en este mundo, todavía hay personas dispuestas a cambiar las cosas.
Para construir un mundo nuevo. Vamos a seguir su camino y sigueremos creyendo que un nuevo mundo es posible!
Nunca te rindas, mi sol brillante, sigues por brillar, aún en las noches más oscuras!
Gracias por existir!

jueves, 16 de junio de 2011

Raly Barrionuevo - Oye Marcos (video oficial)

Oye Marcos Venité para Oaxaca.

CARTA DE SUBCOMANDANTE MARCOS A EMILIANO ZAPATA


Aquí estamos mi General, Aquí estamos porque estos gobiernos siguen sin memoria para los indígenas, y porque los ricos hacendados, con otros nombres, siguen despojando de su tierra a los campesinos.
Como entonces pasó, ahora los gobierno buscan leyes para legitimar el robo de tierras. Como entonces, los que se niegan a aceptar las injusticias son perseguidos, encarcelados, muertos. Pero como entonces, mi General, hay hombres y mujeres cabales que no se están callados y que luchan para no dejarse, se organizan para exigir tierra y libertad. Por eso le escribo a usted Don Emiliano, para que sepa usted que aquí estamos, y aquí seguimos.

miércoles, 15 de junio de 2011

La guerra de Calderón… y cómplices


Al levantar el plantón en exigencia de justicia por la muerte de un grupo de jóvenes, entre ellos su hijo Juan Francisco, una de las primeras acciones de la movilización que ha llevado a la Caravana a Juárez y a la firma del Pacto por la Paz, Javier Sicilia leyó un texto, el 13 de abril, en Cuernavaca. Dijo el padre del joven asesinado: “frente a la violencia de todo tipo que se ha apoderado del país, frente a esta guerra mal planteada, mal hecha y mal dirigida, que lo único que ha logrado, además de sumirnos en el horror y el crimen, es poner al descubierto el pudrimiento que está en el corazón de nuestras instituciones, frente a toda esta locura que tiene desgarrado el tejido y el suelo de nuestro país, uno se pregunta: ¿Dónde están los gobiernos y sus poderes, dónde está la clase empresarial de la nación, dónde la Iglesia católica y la otras Iglesias que dicen custodiar nuestra vida espiritual, dónde está la dignidad sindical que dice guardar la nobleza de los trabajadores y dónde los partidos políticos que dicen tener un programa para la nación? ¿Dónde los ciudadanos que abandonándonos al cuidado del pudrimiento de las instituciones no hemos tomado en cuenta la lección zapatista de organizar en asambleas reconstituyentes nuestros barrios, nuestros pueblos, nuestras colonias para crear gobernabilidad? Todos y cada uno de ustedes y de nosotros tenemos graves omisiones y complicidades criminales maquilladas de legalidad que nos han sumido en el caos y, como le dijo el poeta Mandelstam a Stalin, nos hacen ya no sentir el suelo bajo nuestros pies.”
Javier Sicilia apeló al sentido de responsabilidad: El gobierno que está mal gobernando este país lo ha hecho porque el resto del país no se lo hemos impedido. No obstante, las voces que piden centrar la culpa sólo en Calderón intentan simplificar la cuestión en una persona o un pequeño grupo, algo así como “la mafia que nos robó la presidencia”. La simplificación es un desliz que en el pecado lleva su penitencia.
De los partidos políticos, todos, dijo Javier Sicilia: “Hasta ahora, sumidos en sus intereses, empantanados en sus pequeñas y mezquinas ambiciones ideológicas, mediáticas y electoreras, empeñados en idioteces, lejos de detener esta violencia demencial están despojando a nuestros jóvenes de la esperanza y de sus sueños, y les están mutilando su creatividad, su libertad y su paz.
“Los partidos políticos tienen gravísimas omisiones frente al crimen organizado. Esas omisiones han sido la moneda de cambio para acomodarse aquí y allá, erosionando las instituciones e hiriendo gravemente a la nación. (Cualquier lector de Proceso ha visto esa complicidad con el crimen al menos de los tres partidos más importantes: PAN, PRI y PRD.)
“Los gobiernos, me refiero al ejecutivo y legislativo de la Federación, de los estados y de los municipios, han mantenido impune a una buena parte de la mal llamada clase política porque no han sido capaces de independizar al poder judicial de la política y con ello han protegido intereses y complicidades criminales. (…) Son omisos también porque en nombre de una guerra absurda están destinando presupuestos multimillonarios para alimentar la violencia y, al quitárselos a la educación, al empleo, a la cultura y al campo, están destruyendo el suelo en el que la sobrevivencia y la vida pública tienen su casa.”
Ahora que la Caravana a Juárez tiene un documento como punto de partida para discutir cómo parar la guerra, la militarización y la violencia, hay quienes intentan simplificar las cosas: El chivo emisario sería Felipe Calderón y en él se dejarían las responsabilidades de muchísimas personas más que también han jugando su papel en la guerra. Los partidos políticos –todos– tienen cuotas de poder en el gobierno federal, los estatales y municipales. Han dejado que el presupuesto sea destinado a la guerra, que la militarización se verifique en sus estados, bajo gobiernos de todos los colores partidarios. Ningún gobernador se ha opuesto a la estrategia militarista, la han abrazado. Ninguno ha hecho justicia a las víctimas. Incluso Ebrard usa el despliegue público de patrullas y policías como estrategia electoral, con foto en la portada de La Jornada.
Pero la tradición de pedir “juicios políticos” pide uno para Calderón, con lo que darían la oportunidad a los legisladores –a quienes le aprobaron el presupuesto y a quienes no le impidieron sacar al ejército a las calles– de hacer un circo mediático con fines electoreros. La justicia convertida en propaganda electoral es una manera de pelear sus cuotas de poder usando a las víctimas como monedas de cambio.
Y cada uno de los ciudadanos ¿dónde hemos estado? Cada cuál puede contestar “Yo no fui”: Los que no votamos porque “yo no participé en esa farsa”. Los que votaron por otro candidato porque “yo no voté por él, mi presidente es el legítimo”. Los que han votado por el PAN porque “votamos por el cambio”, y los elegidos traicionaron a sus votantes. Nunca ha dejado de asombrarme cómo la partidización permite escabullir las responsabilidades y cargarlas al de enfrente: Si los gobernantes panistas destrozan el país, los priistas y los perredistas piden ahora el voto para ellos, escondiendo su complicidad en la destrucción. Pero en los hechos, cuando hay represión, como en Atenco y Oaxaca, y en la contrainsurgencia contra el EZLN y sus comunidades autónomas, vemos a los diferentes niveles de gobierno y a funcionarios de todos los partidos políticos (PRD, PRI, PAN, etcétera) actuar juntos, muy unidos.
Especialmente criticamos la irresponsabilidad del espectro electoral que se reclama de izquierda por su silencio cómplice con los gobiernos de sus partidos, a quienes han llevado al poder con sus votos, pero eximen cada vez que señalan la responsabilidad solamente del PRI y el PAN. La estrategia represiva y criminalizadora contra los pobres en la Ciudad de México fue traída desde Nueva York por Rudolph Guiliani, pagado por López Obrador, y con ella se ha usado a la fuerza pública contra los de abajo para favorecer a empresarios del salinismo, como Carlos Slim, durante los gobiernos de López Obrador y Ebrard. No obstante, los columnistas de ese espectro electoral juzgan al Movimiento por la Paz desde el rasero de si apoya o no a su candidato.
En el discurso varias veces citado dijo Javier Sicilia: “No es posible que en esta nación tengamos al empresario más rico del mundo y a 50 millones de hombres, mujeres, niños y niñas, despojados y sumidos en la miseria. Hoy somos testigos de una guerra entre los gigantes de la telecomunicación, una guerra tan imbécil y absurda como la que vivimos entre el crimen y el gobierno, y ya no sabemos bien si su disputa es por los mercados, por el espectro o por saber quien logra expoliar más a los mexicanos.”
Es la guerra que enfrenta a Carlos Slim y su grupo con Televisa- TV Azteca y su grupo. La polarización electoral, en gran medida, gira económica, mediática y políticamente alrededor de esos dos grupos oligárquicos. El discurso de oposición a toda corrupción es bastante poco creíble viniendo de quien es amigo y socio de negocios, en la Plaza Guadalupana, de Carlos Slim y Norberto Rivera: López Obrador.
Sin embargo, pretenden que el apoyo a su candidato sea el rasero para considerar a alguien o no de izquierda.
El Movimiento Nacional por la Paz irá al fracaso si no supera la lógica partidaria. Lo ilegítimo no es solamente un hombre en un cargo, llámenle “titular del Ejecutivo” o como gusten. Lo ilegítimo es el régimen, e incluso algo más amplio el Estado garante de los intereses de los más ricos (como Slim) y destructor de los intereses de todos los demás, no solamente por “una mafia” sino por una oligarquía nacional y transnacional cuyos intereses no ha tocado ningún gobierno, ni los del PRD.
Lo que hay que cambiar no es meramente el partido o el inquilino en Los Pinos, sino el entramado social y político entero. De lo contrario, terminaremos con el “voto de castigo” dándole un respiro al sistema: la misma oligarquía con otros actores. El argumento de que sacando a los corruptos y poniendo a una persona honesta en el poder acabaría el problema fue con el que el PAN llegó al poder en 2000. Es un argumento superficial. Lo sorprendente es que quienes pretenden hacer una crítica desde la izquierda sigan viendo desde esa perspectiva decimonónica y sigan en busca del Hombre perdido.
Finalmente, las palabras del discurso citado que se refieren a los zapatistas. El gobierno que firmó su palabra en los Acuerdos de San Andrés y la traicionó no fue solamente un hombre, Zedillo, fueron los tres poderes de la Unión, y en ellos, funcionarios y políticos de los tres partidos: PAN, PRI y PRD, partidos que han estado juntos en la contrainsurgencia. Por ello esas palabras me parecen muy justas, para todos, sin excepciones que poner en una burbuja de pureza: “En 1994, cuando los indios de este país se levantaron en la frontera sur, en Chiapas, con su “Ya basta”, pusieron ante los ojos de la patria la inmensa cantidad de excluidos que las ambiciones, los intereses de ustedes y su luchas cerriles habían ignorado y humillado. Con ello, nos pusieron también ante los ojos la desgarradura que el tejido de la nación venía sufriendo desde décadas atrás. A pesar de los legítimos reclamos del zapatismo, a pesar de sus propuestas para rehacer un México en el que todos quepamos, ustedes los han ignorado, los han intentado desprestigiar y los han reducido a un cerco militar y mediático. Diecisiete años después, su sordera, y la continuación de sus mezquindades y ambiciones, han provocado que en la frontera norte, en Ciudad Juárez, se haya instalado la violencia, la impunidad y el miedo. Entre esa frontera: la del norte, la de la impotencia, la del pudrimiento de las instituciones y la del imperio de la impunidad y el crimen, y la otra, la del sur, donde resiste, como puede, un puñado de dignidad moral, las familias de este país están quebradas, pero no vencidas; están profundamente dolidas, pero no aterrorizadas, sino indignadas; llenas de esa fuerza moral que los indios y los excluidos de esta nación han sabido comunicarnos.”
Negar la responsabilidad de sus líderes, candidatos y gobernantes es algo que iguala profundamente a unos y otros partidos. El Pacto Ciudadano por la Paz no puede partir de esas complicidades.

lunes, 13 de junio de 2011

El pueblo unido jamás será vencido.


El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido jamás será vencido...
el pueblo unido jamás será vencido
el pueblo unido jamás será vencido

De pie, cantar que vamos a triunfar.
Avanzan ya banderas de unidad.
Y tú vendrás marchando junto a mí
y así verás tu canto y tu bandera florecer.
La luz de un rojo amanecer
anuncia ya la vida que vendrá.

De pie, marchar el pueblo va a triunfar.
Será mejor la vida que vendrá
a conquistar nuestra felicidad
y en un clamor mil voces de combate se alzarán,
dirán canción de libertad,
con decisión la patria vencerá.

Y ahora el pueblo
que se alza en la lucha con voz de gigante
gritando: ¡adelante!

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido jamás será vencido...

La patria está forjando la unidad.
De norte a sur se movilizará
desde el salar ardiente y mineral
al bosque austral unidos en la lucha y el trabajo
irán, la patria cubrirán.
Su paso ya anuncia el porvenir.

De pie, cantar el pueblo va a triunfar.
Millones ya, imponen la verdad,
de acero son ardiente batallón,
sus manos van llevando la justicia y la razón.
Mujer, con fuego y con valor,
ya estás aquí junto al trabajador.

Y ahora el pueblo que se alza en la lucha
con voz de gigante gritando: ¡adelante!

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido jamás será vencido...

Esta Usted en Territorio Zapatista

Esta Usted en Territorio Zapatista
Anuncio que se ve en las entradas de los diferentes caracoles en la sierra de chiapas